Martes 22 Octubre 2019
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A tres días de dejar su cargo, el consejero presidente del órgano electoral, Leonardo Valdés, confía en que se apruebe el proyecto

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de octubre.- El presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, confió en que el Consejo General apruebe, durante la sesión extraordinaria de este lunes, el proyecto de redistritación del país, que sería la base para los procesos electorales del 2015, 2018 y 2021.

 

En entrevista para Notimex, el consejero presidente dijo que los argumentos políticos esgrimidos en contra del proyecto que contempló la realización de tres escenarios posibles, revisados en todo momento por los partidos políticos, no tienen nada que ver con el procedimiento matemático realizado a lo largo de 14 meses.

A tres días de dejar su cargo junto con tres consejeros electorales más, Valdés Zurita dijo que “ya contamos con el proyecto (de redistritación), tenemos que son 90 las juntas que tienen alguna afectación”.

Explicó que “no todas (las juntas distritales y locales) se mueven; si nos quedan distritos donde hay dos juntas, una tiene que desaparecer y si nos quedan otros distritos donde no hay juntas, a esos distritos se tienen que mover nuevas juntas”.

Quién gana, quién pierde

De acuerdo con el tercer y último escenario aprobado por la Junta General Ejecutiva del IFE, siete estados ganarán un distrito: México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Quintana Roo y Tamaulipas.

Mientras que cuatro entidades más de la República perderán uno, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Sinaloa, y el Distrito Federal perdería tres distritos.

Leonardo Valdés garantizó que la propuesta que analizará el Consejo General del IFE es “muy equilibrada”, no hay ninguno de los distritos fuera de rango, dado que aquellos que tienen menos población “tienen garantizados sus dos distritos electorales”.

En sus oficinas del instituto, el funcionario comentó: “Lo que yo he escuchado para diferir la redistritación son solamente argumentos políticos que no tienen nada que ver con el procedimiento técnico, con la participación de los expertos de los partidos en estas materias y con la certeza quedaría la aprobación de la redistritación”.

Ante esos argumentos, previó que en la sesión de este lunes ‒penúltima que encabezará antes de dejar el cargo, dado que se contempla llevar a cabo una última sesión de despedida el próximo miércoles 30 de octubre‒ habrá un debate político sobre si es conveniente o no la redistritación.

Dijo que se debatirá sobre “si un partido gana, si un partido pierde, pero esos son criterios que no tienen que ser tomados en cuenta por una autoridad electoral imparcial, profesional, obligada a aplicar la Constitución y la ley con objetividad, y que además tiene compromisos administrativos para estar lista para iniciar el próximo proceso electoral”.

Insistió en que “todas observaciones (de los partidos) se han atendido y se han recogido en el tercer escenario (de redistritación) que, sí, ya fue aprobado por la Junta General ejecutiva el jueves 24 de octubre (?) Yo ya firmé el documento para que el Consejo General del IFE conozca la redistritación y tome las decisiones que deba tomar”.

Además, destacó que se ha hecho un trabajo de enorme calidad técnica, incluyente, para la participación de los partidos, siempre normado por criterios objetivos; “no hay una sola decisión que no esté avalada en normas que se establecieron con anticipación y que todos conocían”, sostuvo.

Leonardo Valdés hizo hincapié en que la Constitución ordena al Instituto Federal Electoral que cada diez años, cuando se publiquen los resultados del censo de población, divida a la población en 300 distritos.

También le pide, abundó: “Evalúa cuántos distritos caben en cada estado de la República, garantízale a los estados menos poblados que al menos tengan dos distritos electorales y haz una distribución poblacionalmente equitativa, equilibrada de los distritos electorales”.

En este marco, el consejero resaltó que ningún partido político impugnó los criterios para hacer la fórmula matemática ni para evaluar la ubicación de las Juntas Distritales y la propia redistritación.

“De tal suerte que lo que puedo decir es que en este largo proceso de 14 meses, no ha habido el más mínimo margen a la discrecionalidad en la toma de decisiones, todas las decisiones se han tomado de acuerdo con normas previamente establecidas y conocidas por todos los interesados, que en este caso son los partidos políticos”, argumentó.

Entonces, “yo espero que en la sesión del Consejo General esto se apruebe y el IFE quede en disposición de tomar las decisiones que tiene que tomar para que en enero esta magna obra de mover las Juntas Distritales se pueda iniciar para que con suficiente anticipación estén instaladas”.

Recordó que el proyecto inició en agosto del año pasado con los resultados que arrojó el Censo Nacional de Población. En él participaron científicos mexicanos, demógrafos y matemáticos, “gente que conoce la dinámica de población, la geografía del país”, recordó.

Se trata, abundó, de gente que elaboró de forma muy eficiente un sistema matemático para hacer la división de la población en 300 distritos electorales y a partir de la cartografía y de los distritos electorales, realizó la propuesta de redistritación para evaluar los mejores escenarios.

Para ello, se diseñó un sistema informático para que los partidos políticos que están representados en la Comisión Nacional de Vigilancia (CNV), y las locales, pudieran tener acceso a la información; “y que pudieran, incluso, jugar con la información y hacer modificaciones”.

Valdés Zurita refirió que los partidos políticos opinaron y que la representación del PAN ante la CNV “en algunos casos propuso mejores escenarios que el Comité Técnico del Registro Federal de Electores (RFE), por lo que hubo gran interacción con la representación de los partidos”.

Recordó incluso que se invitó a los presidentes de los partidos políticos para que conocieran el arranque del proyecto. “Yo estuve presente para mostrarles el programa, el proyecto, las etapas, los pasos que se iban a desarrollar”.

El objetivo era que la redistritación estuviera antes del 15 de agosto, dado que el IFE tenía como límite esa fecha para aprobar su Proyecto de Presupuesto 2014 y la redistritación tiene impactos presupuestales para mover cabeceras; esto es, un año antes de que inicie el proceso electoral 2014-2015.

Además, añadió, en diciembre vencen los contratos de arrendamiento de las juntas y el objetivo era durante noviembre y el último mes del año buscar nuevos lugares y, al mismo tiempo, finiquitar las rentas de las juntas que ya no se ocuparían.

No obstante, los partidos políticos representados en la Comisión Nacional de Vigilancia consideraron que un año era un tiempo “corto”, por lo que solicitaron que se ampliara el procedimiento, de ahí que, enfatizó, “ampliamos a octubre”.

El presidente del IFE explicó que el cambio de sede de una oficina distrital no es tan sencillo como en el pasado, pues están conectadas a una red de voz y datos para que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) funcionen, los datos lleguen eficientemente y no sean “hackeados”, que “viajen con seguridad”.

Destacó que muchas instalaciones distritales tienen centro de verificación y monitoreo del tiempo en radio y televisión, y en ambos casos “son equipos matemáticos complejos que tienen que estar con aire acondicionado, con condiciones óptimas para poder funcionar”.

De ahí que “mover una junta distrital de un lugar a otro y de una población a otra no es tan fácil, como tampoco encontrar el edificio idóneo, dado que se debe cuidar que estén en un lugar seguro y, además, grande y en buenas condiciones”.

Otro problema complejo es que se requiere trasladar a la gente a esas zonas, dado que los miembros de las juntas también lo son del Servicio Profesional Electoral (SPE), y algunos de ellos se deberán cambiar de un lugar, una localidad o de un estado a otro, y “esas decisiones no se pueden tomar arbitrariamente”.

El consejero presidente del Instituto Federal Electoral precisó que los estatutos del SPE establecen claramente que se deben respetar los derechos laborales y que ellos deben tener la oportunidad de decidir a dónde se van a mover.

Indicó que está otro caso particular de las mujeres que forman parte del SPE, que tienen familias e hijos y “no es fácil cambiarlas de estado (?), entonces hay todo un procedimiento complejo”.

Fuente; Excelsior.com.mx

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